La Laguna de las Yeguas

diciembre 11, 2006 at 11:10 pm (Leyendas de Sierra Nevada)

Cuenta una extraña historia que, durante el periodo de deshielo, un pastor apacentaba su rebaño junto a la Laguna de las Yeguas. Estaba en sus quehaceres cuando escuchó una espantosa voz, profunda y tenebrosa, que clamaba por salir de su encierro, al tiempo que otra respondía que todavía no era tiempo, pues su maldad era aún muy grande. No pudo el buen hombre huir, pues el horror había paralizado su cuerpo y así, vió como dos magos se acercaron a la laguna y tras entonar una extraña salmodia y hacer signos cabalísticos lanzaron una red, sacando de las aguas una yegua blanca de gran belleza. Volvieron a lanzar la red por segunda y tercera vez, sacando sucesivamente una yegua azul y otra negra, tras lo cual, una profunda decepción se pintó en sus rostros. El caballo rojo se dijeron, aquel que hará invencible a quién lo posea, nos ha esquivado nuevamente. Habrá que esperar hasta el próximo deshielo y desaparecieron. Se escuchó entonces un prolongado silbido que provenía de la laguna y enderezando sus orejas, las yeguas se lanzaron al galope, volviendo a sumergirse en la profundidad de sus aguas.

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La escoba del Diablo

diciembre 11, 2006 at 11:02 pm (Leyendas de Sierra Nevada)

Cuentan que en tiempos pasados existió un castillo en la Alpujarra, cuyos restos se pueden ver aún cerca de Bubión. En él habitaban un rico señor feudal y su hija, a la que guardaba celosamente. Cuando la joven hubo cumplido 20 años, el padre la prometió en matrimonio a un señor de la comarca, tan rico y poderoso como él, pero igual de déspota y brutal, sin sospechar que, pese a su encierro, la joven se había enamorado de un pastor de la zona y era correspondida. Cuando conocieron la noticia y a pesar de saber que no había esperanza, los amantes decidieron escapar y morir si era necesario, antes que separarse. Así, al caer la noche, el pastor se dirigió en busca de su amada, encontrándose en el camino con un hombre que dijo ser el diablo y que le ofreció su ayuda, proporcionádole una escoba capaz de hasta llegar a las inmediaciones del Mulhacén, donde la escoba comenzó a barrer de tal modo, que sepultó a sus perseguidores bajo la nieve que despedía. Y cuenta la leyenda que la escoba quedó allí olvidada por los amantes y que aun hoy sigue barriendo la nieve.

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La Laguna de Vacares (II)

diciembre 11, 2006 at 10:54 pm (Leyendas de Sierra Nevada)

Cuenta la leyenda que en el lugar en que hoy se encuentra la Laguna de Vacares, hubo en un tiempo muy lejano un hermoso jardín, al que todos los años acudía una bella princesa a reunirse con su amante. Había sin embargo, un príncipe moro que también la amaba sin ser correspondido y un día, cansado de recibir negativas y cegado por los celos decidió vengarse asesinando a su rival. Así pues, una noche que los amantes se hallaban reunidos, consumó su venganza cortándole la cabeza al joven, que acto seguido, se convirtió en una piedra negra que aún hoy puede verse sobre una de las márgenes de la laguna. Al ver esto, la princesa subió a una peña, comenzó a llorar y tantas fueron sus lágrimas que cubrió el jardín anegándolo por completo, tras lo cual también se convirtió en roca. Dicen también, que a veces se escuchan pavorosos sonidos que provienen del fondo de la laguna, proferidos por el moro que aún grita de celos.

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La laguna de Vacares (I)

diciembre 11, 2006 at 9:15 am (Leyendas de Sierra Nevada)

Cuenta la leyenda que en la Laguna de Vacares habita una ondina que, durante la noche, se aparece a los viajeros que allí se encuentran adoptando la figura de un pájaro. Una vez en su presencia se transforma en una bellísima mujer, que mediante engaños y palabras de amor los arrastra hacia el borde de la laguna sepultándolos bajo sus aguas, donde los devora. Dicen que la mujer-pájaro amó una vez a uno de estos viajeros y por ese amor, en lugar de matarlo, lo subió sobre sus alas transportándolo a su gruta, donde lo convirtió en su compañero y su amante. Pero pasado un tiempo, el joven descubrió los cadáveres de aquellos que habian sido devorados por la ondina y presa del terror, urdió un engaño escapando así de su poder. Desde entonces, la mujer no ha vuelto a perdonar a nadie y aun hoy, los viajeros evitan que la noche los sorprenda en las cercanías de la laguna, pues se dice que todo aquel que la vea estará irremediablemente condenado.

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